La hemofilia es una afección hereditaria padecida exclusivamente por varones. Sus manifestaciones se deben al déficit de uno de los elementos de la coagulación. Hay dos variedades principales de esta enfermedad: la hemofilia A, debida al déficit del llamado factor VIII y que afecta a 1 de cada 5.000 varones y la B, debida al déficit del factor IX y que afecta a uno de cada 30.000. Existe una variedad aun más rara, la hemofilia C, que puede afectar también a mujeres. La enfermedad presenta diferentes grados de severidad y suele manifestarse en la infancia. Se expresa básicamente por hemorragias espontáneas o por traumatismo mínimo y por sus secuelas, especialmente el dolor. El tratamiento principal es el reemplazo de los factores deficitarios ya sea para tratar o para prevenir las hemorragias. Pero debido a que éstos se obtienen de donantes de sangre, su uso entraña el riesgo de contagio de enfermedades transfusionales.
En un estudio clínico efectuado por investigadores del Haemophilia Care Centre y de la Haemophilia Federation de la India, 28 pacientes menores de 18 años con hemofilia A o B severa fueron tratados con las medidas convencionales de fisioterapia, analgésicos y factores de la coagulación y recibieron además a ciegas (es decir, sin saberlo) durante un año tratamiento homeopático placebo y luego un año de tratamiento homeopático verdadero. Fueron utilizados medicamentos homeopáticos tradicionalmente conocidos por su acción antihemorragípara.1