¿En qué consiste la homeopatía?

José E. Eizayaga, médico

Departamento de Homeopatía

Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Maimónides

Buenos Aires

http://homeos.org/

E-mail: dr.jose.eizayaga@gmail.com

3ª edición, septiembre de 2018


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Contenido

1. Prefacio a la 3ª edición

2. Introducción

3. Medicamentos homeopáticos

4. El tratamiento homeopático

5. ¿Es científica la homeopatía? ¿Cuáles son las evidencias?

6. Otras preguntas frecuentes

7. La homeopatía en el mundo

8. Conclusiones

9. Agradecimientos

10. Referencias

 

1. Prefacio a la 3ª edición

Los pocos años que han transcurrido desde la edición anterior de este documento nos han permitido ser testigos de una serie de avances considerables y significativos en el conocimiento científico que tenemos de la homeopatía.

Ha comenzado a develarse la estructura fisicoquímica de las diluciones homeopáticas y nuevas investigaciones han sacado a la luz mecanismos de acción insospechados, como es el de la activación de grupos específicos de genes.

Gracias al apoyo de organizaciones sin fines de lucro como la Fundación Carstens, de Alemania, se ha logrado centralizar la información científica disponible en bases de datos de libre acceso.

Varias investigaciones clínicas de alto rigor metodológico y gran tamaño que comparan los tratamientos homeopático y convencional, han mostrado qué sucede en el mediano y largo plazo con los pacientes que utilizan la homeopatía en el mundo real.

En conjunto, los avances han consolidado a la homeopatía como una disciplina médica y científica valiosa, en un contexto de popularidad creciente entre los pacientes y, paradójicamente, de fuertes ataques mediáticos que repiten las desinformadas o falsas consignas de que en homeopatía no hay investigación y que no es más que placebo.

A todos estos temas hace referencia este escrito. Comenzó hace muchos años como un simple y nada pretencioso folleto de divulgación para pacientes, pero con el paso del tiempo ha ido adquiriendo volumen y fundamentación creciente y actualizada. Casi todo lo expresado se encuentra sustentado en investigaciones publicadas en revistas científicas indexadas en bases de datos biomédicos como PubMed, con sus correspondientes citas bibliográficas y enlaces de Internet.

Se dirige principalmente al público general que quiera saber más sobre homeopatía, pero también a la comunidad médica y de todos los profesionales de la salud, en quienes tal vez despierte la curiosidad que los lleve a profundizar su conocimiento. Si en el texto aparecen numerosas referencias a la República Argentina, se debe a que las ediciones anteriores estaban exclusivamente enfocadas al público de este país. En esta nueva versión se procuró universalizar el texto, teniendo en consideración la terminología y las particularidades que la homeopatía adquiere en otros países.

2. Introducción

La homeopatía es una rama de las ciencias médicas y es una forma concreta y bien definida de tratamiento. Como herramienta terapéutica, enriquece las opciones que el médico puede ofrecer a sus pacientes. Está basada en el llamado fenómeno de la similitud y en la utilización de sustancias medicinales en pequeñas dosis. Si una sustancia es capaz de producir determinados síntomas y desórdenes en un individuo sano, cuando se la administra en pequeñas dosis en un sujeto enfermo desencadena reacciones reguladoras, reparadoras y, en definitiva, curativas, aliviando síntomas y corrigiendo desórdenes similares a los que genera en el sano.

De esta manera, el tratamiento homeopático no busca restablecer el orden o suprimir las manifestaciones de la enfermedad de manera directa, sino que tiene como objetivo estimular la reacción curativa del enfermo.

Esta acción restauradora del orden vital de las pequeñas dosis de sustancias, administradas de acuerdo con el fenómeno de similitud, se verifica en la clínica con seres humanos, en veterinaria, en plantas, en cultivos y también en modelos experimentales de animales de laboratorio, tejidos o células.

Samuel Hahnemann

Las primeras investigaciones en homeopatía fueron hechas y sus bases fundamentales establecidas por el médico e investigador sajón Christian Samuel Hahnemann a fines del siglo XVIII (Meissen 1755 – París 1843). Una publicación suya de 1796 en una reconocida revista médica de su época, el Journal der praktischen Azneikunde und Wundarzneykuns, es considerada como la piedra angular de la homeopatía.[1]

Debido a que la homeopatía se puede definir de una manera simple por la utilización de medicamentos homeopáticos, se comenzará por la descripción de estos útimos.

3. Medicamentos homeopáticos

¿Qué es un medicamento homeopático?

Los medicamentos homeopáticos se elaboran a partir de extractos de plantas, como la Belladonna, la Pulsatilla o el Arnica; de sustancias minerales como el fósforo o el azufre; de sustancias de origen animal como la abeja o la cantárida. Con mucha menor frecuencia, de algunas sustancias químicas de síntesis. También se utilizan en homeopatía medicamentos llamados bioterápicos, hechos a partir de cultivos microbianos u otras sustancias de origen microbiológico.

A partir estas materias primas se sigue un procedimiento específico de pasos sucesivos de dilución y agitación, que lleva las concentraciones iniciales de principios activos a niveles muy bajos en el producto terminado.

La forma de preparación de los medicamentos homeopáticos se encuentra establecida, definida y descripta en diversas farmacopeas. Estas consisten en formularios oficiales que reglamentan cuáles son las sustancias que cada país autoriza para su uso en medicina. Ejemplos de farmacopeas homeopáticas son The Homoeopathic Pharmacopoeia of the United States (HPUS) [2], la Pharmacopée Française, la sección correspondiente de la European Pharmacopoeia y la Farmacopeia Homeopática Brasileira (FHB III).[3] 

¿Quién hace y quién receta los medicamentos homeopáticos?

Los medicamentos homeopáticos pueden ser fabricados por farmacéuticos especializados o, de manera industrial a gran escala, por laboratorios farmacéuticos. En la Argentina, los farmacéuticos son los únicos autorizados a preparar productos homeopáticos, siempre por indicación de un médico.

En la mayoría de los países latinos de América y Europa sólo los médicos, los odontólogos y los veterinarios se encuentran legalmente autorizados a prescribir medicamentos homeopáticos. En los países de habla inglesa y alemana, otros profesionales de la salud están también autorizados a emplearlos.

Los medicamentos homeopáticos ¿tienen toxicidad?

Los medicamentos homeopáticos carecen de toxicidad, porque la cantidad de sustancia que poseen es suficientemente baja como para que esta no sea posible. Esto permite su administración segura en todas las edades de la vida a partir del nacimiento y durante el embarazo. Para asegurar esta ausencia de toxicidad, el Homeopathic Medicinal Products Working Group, parte de la red de agencias europeas de medicamentos, establece las diluciones mínimas que resultan seguras para el uso humano.

¿Tienen efectos adversos?

Aunque en la práctica no haya posibilidad de toxicidad directa, al igual que en toda intervención médica, también en homeopatía se puede hablar de efectos adversos, entendiéndolos en su significado más amplio y actual de cualquier reacción indeseada o desfavorable que sigue a la administración del tratamiento, tenga o no relación causal evidente con el medicamento. Es importante recalcarlo: no siempre resulta claro que los efectos adversos atribuidos a un medicamento sean efectivamente causados por él. A veces son de aparición meramente coincidente y casual, ya sea por un agravamiento o exacerbación espontáneos de los problemas de salud del paciente, o por la aparición de trastornos que nada tienen que ver ni con la enfermedad de base ni con el tratamiento y que pueden ser generados por factores externos o internos de diverso tipo. Otras veces, estas reacciones adversas son desencadenadas por la interrupción inadecuada en tiempo y forma de otro tratamiento que el paciente estaba recibiendo.

La cuestión de los efectos adversos en homeopatía ha sido extensamente estudiada y se puede afirmar que son poco frecuentes y habitualmente banales. Esta información se ha recabado tanto de la investigación clínica [4], como de la farmacovigilancia. Una revisión extensa publicada en 2012 detectó que en los 33 años previos habían sido reportados sólo 1159 casos de reacciones adversas a medicamentos homeopáticos a nivel mundial, 90% de ellas leves, incluyendo algunas causadas por la suspensión de otros tratamientos y otras provocadas por medicamentos que no eran genuinamente homeopáticos.[5] Esta cifra es insignificante cuando se la compara con la incidencia y magnitud de los efectos adversos de los medicamentos convencionales.

En una investigación hecha en Suiza se comparó a pacientes que recibieron tratamiento homeopático con pacientes que recibieron tratamiento convencional. Los primeros tuvieron menos de la mitad de la incidencia de efectos adversos que los segundos (7,3 vs 16,1% de los pacientes).[6]

Otras investigaciones estiman que con tratamiento homeopático se observan efectos adversos en 3 a 8% de los pacientes. La mayoría de estas reacciones son leves.[7, 8, 9]

Un hecho muy conocido que puede ocurrir al iniciar un tratamiento homeopático es que los síntomas que tiene el enfermo se intensifiquen pasajeramente. Este fenómeno es habitualmente leve y breve, y puede ser indicativo de que el paciente esté respondiendo al tratamiento. De acuerdo con investigaciones, se observa en un 10 a 24% de los pacientes.[10,  11, 12, 13]

Cuando tiene lugar, es suficiente con suspender el tratamiento durante 3 a 5 días para después retomarlo. Es prudente notificar al médico, quien podrá corroborar si lo que acontece es atribuible o no al tratamiento y dar otras indicaciones. Es conveniente que los pacientes conozcan este fenómeno para que, si les ocurre, no se preocupen, conserven la confianza en el tratamiento y consulten a su médico.

En resumen, el tratamiento homeopático es seguro. Los medicamentos homeopáticos no son tóxicos, pero pueden provocar efectos adversos o una intensificación de los síntomas, generalmente banales y pasajeros.

¿Qué hay en un medicamento homeopático y cómo funcionan?

Nanopartículas de Pulsatilla en una dilución 15ch

Hoy hay evidencias científicas de que las sustancias con las que se preparan los medicamentos homeopáticos persisten en los productos terminados en forma de nanopartículas del material de origen.[14, 15] Estas consisten en una suerte de aglomerados de sustancias, la mayoría de ellos de menos de 15 nm de diámetro (1nm o nanómetro = 1 millonésimo de milímetro). Este descubrimiento debe ser considerado en el contexto de una emergente ciencia de la nanotecnología y tiene importancia en la explicación del mecanismo de acción de los medicamentos homeopáticos.[16]

Gracias igualmente a la investigación básica, sabemos que la estructura y el comportamiento físico de las diluciones homeopáticas son específicos de las mismas [17, 18] y que emiten radiación electromagnética de baja frecuencia.[19]

También hay que considerar las estrechas vinculaciones existentes entre la homeopatía y el muy conocido y estudiado fenómeno de hormesis. Según esta línea de investigación, muchas sustancias químicas y físicas invierten su acción biológica al disminuir sus dosis de administración.[20, 21] Este mismo fenómeno explica también que “una dosis baja o subletal de un agente o estímulo estresante es capaz de activar una respuesta adaptativa que incrementa la resistencia de una célula u organismo frente a un estrés más severo”. Como dice el dicho popular y el título de una revisión de este fenómeno, lo que no mata, fortalece.[22]

Otra línea de investigación novedosa ha podido demostrar, en los medicamentos homeopáticos estudiados, la capacidad de activar grupos de genes del ADN con funciones específicas. Un par de ejemplos: las diluciones homeopáticas de Arnica montana, un medicamento homeopático muy popular, que es utilizado ampliamente en traumatismos con el objeto de disminuir el dolor y acelerar la recuperación, son capaces de activar los genes encargados del proceso de reparación tisular en los macrófagos, un tipo de célula que tiene, entre otras, esa función. Un fenómeno que se correlaciona en el laboratorio con una mayor actividad de estas últimas.[23]

Las diluciones homeopáticas de Gelsemium sempervirens, utilizado en homeopatía en trastornos de ansiedad y algunos problemas neurológicos, modifican la expresión génica de las células neuronales.[24] Esto explica el efecto sedante que el Gelsemium tiene en ratas de laboratorio sometidas a estímulos estresantes.[25]

Se puede leer más sobre estos temas aquí y ver estos videos del médico homeópata español Gualberto Díaz [26] y del premio Nobel de medicina francés, Luc Montagnier.[27] 

¿Qué aspecto tiene un medicamento homeopático? ¿Cómo se toman?

Los medicamentos homeopáticos pueden administrarse de maneras diversas. La forma más común y tradicional es la de pequeños glóbulos o gránulos de sacarosa o de una combinación de sacarosa y lactosa, impregnados con el medicamento. También se usan gotas con diferentes contenidos de alcohol (5 a 20%), gotas sin alcohol, pequeños sobres (llamados papeles) conteniendo 0,5 gramos de lactosa en polvo o tabletas de lactosa impregnados. Todas las formas anteriores se disuelven rápidamente en la boca.

En principio, no hay formas farmacéuticas mejores que otras, sino que el uso depende de la preferencia de médicos y pacientes y de situaciones particulares.

Existen también medicamentos homeopáticos en cremas, pomadas, lociones, óvulos y colirios.

A los lactantes en los primeros meses de vida, se les suelen administrar glóbulos diluidos en un poco de agua mineral o hervida, o se les da gotas sin alcohol.

Los medicamentos homeopáticos nunca vienen en forma de cápsulas o comprimidos de colores, como los fármacos convencionales.

Tipos de medicamentos homeopáticos: unitarios y compuestos

Los medicamentos hechos a partir de una sola sustancia, llamados unitarios, tienen en su etiqueta el nombre en latín claramente identificable de la sustancia original a partir de la cual fueron preparados y la especificación de la dilución. Estos nombres son universales y genéricos. No están acompañados de un folleto explicativo de para qué se utilizan. Esto se debe a que un mismo medicamento puede estar indicado en patologías o situaciones muy diversas y, a su vez, cada enfermedad puede ser tratada con medicamentos diferentes, según cómo ésta se presente en el enfermo y cuáles sean las características del paciente.

Distinta es la situación de los llamados compuestos (o complejos), productos que combinan varios medicamentos homeopáticos con un objetivo terapéutico determinado y que a veces poseen nombre de fantasía (ver abajo).

Diferentes formas de usar la homeopatía: unicismo, pluralismo y complejismo

El ideal tradicional del tratamiento homeopático es el de administrar al paciente un solo medicamento unitario por vez. Esta manera de usar la homeopatía recibe el nombre de homeopatía unicista. Ponerla en práctica exige del médico una investigación minuciosa de las características de los problemas de salud, así como de las peculiaridades generales y anímicas del paciente, además de requerir de una excelente colaboración y disposición de este último, en un complejo proceso de individualización del tratamiento. El unicismo apela a cuestiones esenciales de un tratamiento médico, como son la simplicidad y la economía, que aumentan la adherencia de los pacientes.

Hay situaciones en las que, de acuerdo con la preferencia, formación y experiencia de cada médico, y según sea la gravedad y diversidad de las afecciones del paciente, se usan más de un medicamento simultáneamente. Esta forma de utilización de la homeopatía se ha dado en llamar pluralista.

Finalmente, se pueden combinar varios medicamentos homeopáticos en un mismo preparado, con un fin terapéutico determinado, práctica denominada homeopatía no individualizada o complejismo. Estos medicamentos homeopáticos complejos o compuestos son los más utilizados por los médicos sin formación homeopática estricta, son recomendados por farmacéuticos o constituyen productos de venta libre destinados a la automedicación.

4. El tratamiento homeopático

¿Cómo es una consulta homeopática?

En un consultorio médico se atienden dos tipos de pacientes, los crónicos y los agudos. Los primeros tienen síntomas o problemas de larga duración (semanas, meses, o años). Los segundos llevan horas o días enfermos.

Cuando un paciente acude por problemas crónicos, la primera parte de una consulta homeopática es similar a la de una consulta clínica convencional. El médico interroga al paciente por los motivos de la consulta, por las características detalladas de sus problemas, su historia y sus posibles desencadenantes. También inquiere acerca de los tratamientos realizados, los medicamentos que el paciente recibe y todos los antecedentes de salud personales y familiares pertinentes.

La principal diferencia reside aquí en la importancia que el homeópata da a detalles acerca de qué factores agravan o alivian los síntomas, elementos semiológicos llamados modalidades, las sensaciones y los síntomas accesorios que acompañan a los principales. Así, por ejemplo, un dolor puede ser punzante, agravarse por el movimiento, mejorarse por la presión y las aplicaciones frías, y estar acompañado de náuseas, cara roja e irritabilidad. Otro dolor es ardoroso y paradójicamente mejora por aplicaciones calientes, aparece a medianoche y se acompaña de inquietud que saca al paciente de la cama. Toda esta información resulta decisiva para la elección de un tratamiento adecuado.

En una segunda parte, propiamente homeopática, el médico pregunta por una serie de características personales, tanto generales como psíquicas. Entre otras cosas, se indagan minuciosamente detalles del sueño, la transpiración, la sensibilidad al clima, las temperaturas y otros factores externos; la función digestiva, deseo, aversión e intolerancia a diversos alimentos; agravaciones horarias; cambios generales y anímicos relacionados con las menstruaciones. Finalmente, el homeópata preguntará al paciente acerca de sus estado de ánimo actual, de cómo son su forma de ser y su carácter o personalidad, y acerca de acontecimientos traumáticos del pasado que pudieran haber sido desencadenantes o estar relacionados con la enfermedad y padecimientos actuales.

A continuación, el homeópata examina al paciente de la misma manera que cualquier otro médico y evalúa los estudios de laboratorio e imágenes que el paciente haya realizado. Con toda esta información intentará hacer un diagnóstico clínico y sugerir un tratamiento. Si lo considera necesario, solicitará nuevos estudios o interconsultas. Es habitual que una primera consulta con un médico homeópata insuma entre 40 y 60 minutos.

Cuando se trata de un problema de salud agudo, la consulta homeopática es más breve. El interrogatorio se limita al problema actual y sus antecedentes inmediatos. El examen físico es esencial para un correcto diagnóstico y tratamiento.

Desde el punto de vista homeopático, lo que el médico busca son indicadores del tratamiento más adecuado. Para la investigación más precisa de estos indicadores, hoy se recurre a las herramientas que provee un tipo especial de estadística, llamada bayesiana. La información proveniente de esta investigación es más útil para el homeópata que la que se obtiene de los ensayos clínicos tradicionales.[28]

El homeópata necesita del diagnóstico clínico de la misma manera que cualquier otro médico. Este es el principal motivo del porqué la homeopatía debe ser utilizada sólo por médicos, odontólogos y veterinarios. Un buen diagnóstico permite establecer un pronóstico y decidir cuáles son los abordajes más apropiados para cada caso: cambios en los hábitos de vida, dieta, ejercicio, fármacos convencionales, cirugía, tratamiento psicológico, etc., incluyendo la homeopatía, que es compatible y puede complementarse con los anteriores.

¿Qué se puede esperar de un tratamiento homeopático?

La respuesta al tratamiento homeopático tiene algunas características distintivas. En primer lugar, necesita de un tiempo para manifestarse, que es variable dependiendo de la gravedad y el tiempo de desarrollo de la enfermedad, y de la capacidad del organismo del paciente para reaccionar. En afecciones crónicas el tiempo de respuesta se mide en días o semanas. En problemas agudos, en minutos u horas.

Otra característica importante es que la respuesta es habitualmente gradual y con altibajos. En enfermedades de larga duración, más tiempo de tratamiento permite obtener mejorías más profundas y estables, y el paciente suele percibir simultáneamente un aumento progresivo del bienestar global.

La suspensión del tratamiento homeopático no es seguida de una reaparición rápida de los síntomas, fenómeno conocido como efecto rebote. Si el paciente ha respondido favorablemente, lo habitual es que siga bien por períodos de tiempo a veces prolongados, dependiendo de la naturaleza del problema.

Los estudios observacionales muestran que se puede obtener mejoría clínica significativa en un porcentaje elevado de pacientes en un tiempo relativamente corto.

Una investigación llevada a cabo de manera conjunta por 5 hospitales homeopáticos del sistema de salud británico evaluó la evolución de unos 1800 pacientes que consultaron por 235 afecciones clínicas diferentes. En la segunda consulta se observó una mejoría clínica significativa en un 35% de los casos, mientras que en la sexta consulta lo manifestaba un 59%.[29] Esta publicación pone en evidencia lo mencionado arriba: mayor tiempo de tratamiento aumenta las chances de un resultado positivo. Además, interacción progresiva entre médico y paciente permite al primero una mejor comprensión de la situación. A veces se necesitan más de una consulta para encontrar la estrategia más efectiva en cada caso. Por otro lado, el tratamiento homeopático a veces requiere cambios de acuerdo con como varían las manifestaciones del paciente.

Otro estudio observacional hecho por el Bristol Homeopathic Hospital  (Gran Bretaña) durante 6 años en 6544 pacientes consecutivos, mostró cambios beneficiosos para la salud en 71% de los mismos. Las afecciones con mayor incidencia de buenas respuestas fueron el eccema, el asma bronquial, la migraña, el colon irritable, las enfermedades inflamatorias del intestino y los problemas de la menopausia.[30]

Una encuesta a casi 500 pacientes del Royal London Homeopathic Hospital mostró que la mayoría de ellos había consultado por problemas de salud de más de 5 años de duración (un tercio por afecciones musculoesqueléticas) y que las principales motivaciones habían sido la falta de respuesta a otros tratamientos y el temor a los efectos adversos de los medicamentos convencionales. El 90% de los pacientes se sintió satisfecho con el resultado del tratamiento homeopático, 81% dijo haber tenido una mejoría marcada, moderada o leve, un tercio había logrado abandonar la medicación convencional y otro tercio reducirla.[31]

Una encuesta no publicada del Departamento de Homeopatía de la Universidad Maimónides a 262 pacientes con afecciones crónicas, muestra que en la segunda consulta el 76% de los pacientes refirió haber tenido una mejoría clínicamente significativa.[32]

Como dato curioso, la Arctic University (Noruega) posee una base de datos que reúne información bien documentada de pacientes con enfermedades serias que han tenido una evolución excepcional e inesperada a partir de un tratamiento con medicinas complementarias, entre ellas la homeopatía.[33]

¿Qué diferencias hay entre el tratamiento homeopático y el convencional?

Algunos tratamientos convencionales buscan, por medio de fármacos de acción química, aliviar o suprimir los síntomas y manifestaciones patológicas del enfermo de manera directa, corrigiendo las anomalías fisiopatológicas presentes. De allí por ejemplo el uso de laxantes en la constipación y de antinflamatorios en la inflamación. Pero, de la misma manera en que los seres vivos reaccionan oponiéndose a todos los estímulos que reciben del exterior, se resisten también a la acción de estas sustancias medicinales, dando lugar a los fenómenos de tolerancia, consistente en una disminución del efecto farmacológico de los medicamentos en el tiempo, y del efecto rebote, un retorno más o menos rápido y a veces intenso de los síntomas tras la suspensión del tratamiento. Como dato interesante, se cree que este efecto rebote es una evidencia indirecta a favor del fenómeno de similitud utilizado por la homeopatía. Por el mismo motivo que la inflamación puede volver con más fuerza tras la suspensión de un antinflamatorio convencional (efecto rebote), la inflamación cede tras la administración de pequeñas dosis de una sustancia capaz de producir inflamación (fenómeno de similitud homeopático).[34, 35, 36]

Otras formas de tratamiento convencional, como los antibióticos, los antivirales o los antiparasitarios, están dirigidos a destruir o inhibir el desarrollo de agentes infecciosos. Los antineoplásicos están destinados a la destrucción de células malignas.

En otros casos de tratamiento convencional, se busca sustituir un déficit endógeno del paciente (por ejemplo, hormona tiroidea en el hipotiroideo o insulina en el diabético), o reparar una deficiencia nutricional. Con las vacunas se busca inmunizar a las personas para prevenir determinadas enfermedades infecciosas y sus complicaciones.

Por su parte, el tratamiento homeopático no suprime las manifestaciones patológicas de manera directa, sino que estimula la reacción curativa del enfermo. Todos los seres vivos tienen capacidad de autorreparación y la homeopatía busca incentivarla. Esto lo realiza valiéndose de la misma oposición que los seres vivos tienen a los estímulos externos. Es la reacción del paciente enfermo, desencadenada o intensificada por la medicación homeopática, la que conduce al restablecimiento del orden y el consecuente alivio o curación. No hay una mejoría artificial de los síntomas con el tratamiento homeopático. Esto explica la ausencia de efecto rebote luego del abandono del tratamiento homeopático. Porque recurre a la capacidad curativa de los seres vivos, y no por otro motivo, es que el tratamiento homeopático puede considerarse como más natural.

Otra diferencia entre los tratamientos convencional y homeopático reside en el modo de abordar al paciente. El primero, por su propia naturaleza, tiende a fragmentar al individuo enfermo en órganos y aparatos. Esto se debe a que la elección del tratamiento está basada casi exclusivamente en los diagnósticos clínico y fisiopatológico. Una consecuencia, sobre todo en la clínica de adultos, es una visión excesivamente biologicista que hace que el paciente se sienta poco comprendido como tal y tironeado entre especialistas. Esto no se debe de atribuir de ninguna manera a un menor interés del médico por el paciente, sino a características propias de la medicina, difíciles de evitar.

En cambio, el tratamiento homeopático considera primariamente al paciente en su totalidad e individualidad, sin descuidar los aspectos biológicos. Si bien el viejo aforismo no hay enfermedades sino enfermos es sólo parcialmente cierto, la observación muestra que una misma enfermedad se presenta en diferentes sujetos de formas muy variadas, de acuerdo con sus características individuales, su constitución física y psíquica, y el medio en que se desenvuelve. También son importantes los conflictos profundos o las situaciones emocionalmente traumáticas, ya que son capaces de desencadenar enfermedades que son a veces graves. La investigación de todas las características individuales de las manifestaciones patológicas, de todos los rasgos de la constitución y la personalidad del enfermo y de los posibles desencadenantes emocionales de su enfermedad actual forman parte esencial del método homeopático. Es el conjunto de toda esta información lo que conduce a la elección de un medicamento homeopático en pacientes con problemas de salud crónicos.

Es propio del tratamiento homeopático buscar no sólo el alivio de las manifestaciones patológicas concretas del paciente, sino también el de promover además una sensación de bienestar general y mejoría del estado anímico. Estas acompañan al alivio de los síntomas físicos y a veces las preceden en el tiempo.

¿Son compatibles el tratamiento homeopático y el convencional?

Los dos tipos de tratamiento son habitualmente perfectamente compatibles. Aún más, en algunas situaciones resultan complementarios y puede resultar ventajoso combinarlos. Cada modalidad terapéutica tiene sus indicaciones y sus limitaciones, y son importantes el juicio clínico del médico y las preferencias de los pacientes para decidir la mejor estrategia en cada caso.

Si bien los médicos homeópatas prefieren recurrir en primera instancia a medicamentos homeopáticos, utilizan también medicamentos convencionales cuando los consideran necesarios o se encuentran frente a una limitación propia del tratamiento homeopático. Hay situaciones en las que resulta imposible suspender la medicación convencional que el paciente ya está recibiendo.

Es importante que los pacientes que inician un tratamiento homeopático sepan que no deben suspender abruptamente los medicamentos de otro tipo que están recibiendo sin adecuado consejo médico, ya que esto podría ocasionarles trastornos a veces importantes. La medicación convencional debe ser interrumpida sólo cuando esto sea médicamente factible, siempre gradualmente y de acuerdo con un esquema adaptado a cada situación individual.

¿Cuál es el campo de acción de la homeopatía?

El campo de acción de la homeopatía es amplio y difícil de delimitar con precisión. El uso de medicamentos homeopáticos es especialmente útil en las ramas más generales de la medicina, como la clínica de adultos, la pediatría y la medicina de familia.

Para estudiar esta cuestión se ha recurrido a diferentes tipos de investigaciones. Un primer grupo entra dentro de la llamada investigación observacional. Esta nos muestra cuáles son los problemas de salud por los que con mayor frecuencia los pacientes consultan al homeópata y qué diferencias tienen con respecto a los pacientes que concurren a médicos convencionales. Una investigación hecha en la Universidad de Berna y financiada por el gobierno suizo, muestra que comparando estos dos grupos, pacientes de médicos homeópatas y pacientes de médicos convencionales, son similares los porcentajes de los que consultan por problemas reumáticos (17 vs 18%), enfermedades respiratorias (11 vs 10%), desórdenes mentales y de comportamiento (6 vs 8%) y enfermedades digestivas (6% en ambos grupos). Mientras que los pacientes prefieren la homeopatía en enfermedades de la piel (5 vs 3%), enfermedades del sistema genitourinario (6 vs 3%) y para síntomas no clasificables (en general problemas atípicos o sin diagnóstico) (8 vs 4%). Prefieren en cambio a los médicos convencionales en enfermedades del sistema circulatorio (6 vs 18%) y en traumatismos y envenenamientos (4 vs 8%).

Es interesante que, en este estudio, los pacientes que eligieron la homeopatía tenían enfermedades de mayor duración y percibida como más severa, y tenían con mayor frecuencia más de una enfermedad crónica simultáneamente. Esta observación se correlaciona bien con la experiencia de los consultorios. Muchos pacientes consultan al homeópata porque tienen varios problemas de salud al mismo tiempo y de larga data, para los que toman muchos fármacos simultáneamente.

En esta investigación suiza, más pacientes homeopáticos que convencionales tuvieron satisfacción completa con el tratamiento (53 vs 43%). Un dato adicional no menor y que es muy característico de lo que ocurre con el tratamiento homeopático, es que los pacientes homeopáticos refirieron con mayor frecuencia haber tenido “otros efectos positivos” no esperados (41 vs 17%). Estos efectos positivos hacen referencia a la mejoría anímica y general que comúnmente experimentan los pacientes con la homeopatía.[6]

Una investigación observacional multicéntrica del Charité University Medical Center de Berlín en la que participaron casi 4.000 pacientes con cualquier afección y médicos homeópatas alemanes y suizos, concluye que hubo una mejoría marcada y sostenida de la severidad de la enfermedad y la calidad de vida de los pacientes durante el tratamiento. Los hallazgos indican que el tratamiento homeopático podría tener un rol beneficioso en el cuidado a largo plazo de pacientes con enfermedades crónicas.” [37] Una evaluación de los mismos pacientes 8 años más tarde mostró que la mejoría obtenida se mantenía, sin importar si el tratamiento homeopático había sido continuado o abandonado y a pesar de que, en el momento de consultar al homeópata, 1 de cada 4 pacientes llevaba 10 o más años de enfermedad y la mitad tomaba medicamentos convencionales. Ocho años después de la primera consulta, el 33% de los pacientes continuaba con el tratamiento, el 30% lo había abandonado por haber sufrido una mejoría mayor y ya no lo necesitaba y el 26% había abandonado por falta de resultados positivos.[38]

Las investigaciones observacionales más extensas que comparan los resultados de los tratamientos homeopático y convencional, los estudios EPI3, fueron hechas en Francia, coordinadas por el Departamento de Farmacoepidemiología de la Universidad de Burdeos. Involucraron a 6.400 pacientes y 800 médicos homeópatas y convencionales. Los resultados muestran que los médicos homeópatas utilizaron 46% menos fármacos antinflamatorios en los pacientes con afecciones musculoesqueléticas, 71% menos psicofármacos en pacientes con trastornos de ansiedad y depresión, 75% menos hipnóticos en los pacientes con trastornos del sueño y 67% menos antibióticos y 46% menos antifebriles en pacientes con infecciones agudas del aparato respiratorio superior. En todos los casos, con una evolución promedio similar de los pacientes. Aunque no fue investigado, es de esperar que esta reducción muy significativa del uso de medicamentos convencionales tenga por consecuencia una menor incidencia de efectos adversos graves y menor incidencia de resistencia antibiótica, dos problemas de salud pública actualmente muy serios.[39-42]

Un nivel más elevado y complejo de investigación clínica se basa en los llamados ensayos clínicos controlados y aleatorizados o RCTs, por su sigla en inglés. Este tipo de experimento es considerado el “estándar dorado” (gold standard) de la investigación clínica moderna. Básicamente, consiste en dividir al azar un conjunto de enfermos con una determinada afección en dos grupos, para luego administrar a uno de los grupos el tratamiento que se está evaluando y al otro un placebo indistinguible del tratamiento verdadero. Ni los pacientes ni sus médicos saben quién está recibiendo tratamiento y quién placebo, con el propósito de evitar la influencia de la subjetividad. Para que una droga sea considerada efectiva tiene que demostrar ser superior al placebo en los resultados. El mismo método se utiliza también para comparar dos o más tratamientos diferentes. La fortaleza de un RCT reside en que permite determinar cuál es la eficacia de un tratamiento, aislándolo de muchos otros factores del contexto. Su debilidad, en que las conclusiones son válidas en el contexto del propio experimento, pero difícilmente extrapolables al mundo real.

En homeopatía se ha recurrido a esta forma de investigación con frecuencia creciente. A septiembre de 2018, la Fundación Carstens, de Alemania, ha podido reunir y listar en su base de datos de libre acceso CORE-Hom, 1.240 ensayos clínicos homeopáticos.[43]

Un nivel aún más alto de calidad de evidencia es el que se obtiene de los llamados metanálisis. Estos consisten en una revisión sistemática de todos los ensayos clínicos publicados acerca de un determinado tratamiento, a la que se le aplica procedimientos estadísticos de análisis que aumentan la validez de sus conclusiones. Un metanálisis positivo da cierta seguridad acerca de la eficacia de un tratamiento en una determinada afección. En los últimos años se han publicado metanálisis con resultado favorable a la homeopatía en el tratamiento de la rinitis alérgica, alergia respiratoria e infecciones del aparato respiratorio superior [44, 45, 46, 47, 48]; Arnica en la cirugía de rodilla [49]; la diarrea infantil [50]; el íleo posquirúrgico [51]; las enfermedades reumáticas [52]; la artrosis [53]; el vértigo [54] y de algunos efectos adversos de los tratamientos oncológicos.[55]

En resumen, los pacientes suelen consultar por varios problemas de salud simultáneos, acompañados de trastornos o malestares generales y anímicos. El homeópata intenta abordar esta combinación compleja en su totalidad, obteniendo a veces resultados positivos en todos los problemas y otras, sólo en algunos. Por esto, puede afirmarse que hay tratamiento homeopático para la mayoría de los pacientes que se presentan en un consultorio de medicina general.

5. ¿Es científica la homeopatía? ¿Cuáles son las evidencias?

Dada la publicación de numerosos estudios observacionales, ensayos clínicos (RCTs), metanálisis, estudios comparativos con otros tratamientos, estudios de costo-efectividad e investigaciones básicas, algunos de ellos de alto impacto y mencionados más arriba, la respuesta es evidentemente que sí: la homeopatía es científica.

¿Desde cuándo? La homeopatía debe ser considerada con justicia como una farmacología experimental y científica desde sus mismos inicios. Hahnemann propuso y llevó a cabo la experimentación sistemática en sí mismo y en voluntarios sanos de las sustancias medicinales con el objeto de conocer sus efectos.1

El primer RCT homeopático publicado data de 1943,[56] 5 años antes que el primer RCT de la medicina convencional.[57] En aquel estudio, llevado a cabo durante la 2ª guerra mundial, se evaluó una preparación homeopática de gas mostaza como posible tratamiento de las quemaduras producidas por ese mismo tóxico en voluntarios sanos. El medicamento resultó ser claramente superior al placebo. El contexto interesante de este experimento es que el Ministerio de Guerra británico estaba preocupado por el posible uso de gas mostaza por el ejército alemán y los voluntarios fueron los mismos médicos homeópatas de los hospitales homeopáticos de Londres y Glasgow.

En 1991, epidemiólogos independientes de la Universidad de Limburgo, Holanda, llevaron a cabo la primera revisión sistemática de la investigación clínica homeopática, publicado por el British Medical Journal. Evaluaron 106 RCTs homeopáticos, encontrando 81 con resultado positivo a favor de la homeopatía. De los 23 RCTs con mayor rigor metodológico, 15 arrojaron resultado positivo. Los autores de la revisión concluyeron: “La cantidad de evidencia positiva aun entre los mejores trabajos fue una sorpresa para nosotros. Basados en esta evidencia estaríamos listos para aceptar que la homeopatía puede ser eficaz si sólo el mecanismo de acción fuera más plausible.”[58]

El primer metanálisis general de RCTs homeopáticos fue publicado en The Lancet en 1997. Allí fueron analizados 89 RCTs que cumplían con los criterios de inclusión predeterminados por los autores. El tratamiento homeopático resultó 2,45 veces superior al placebo. Incluso limitando el análisis a los 26 RCTs de la más alta calidad metodológica, el tratamiento homeopático era 1,66 veces superior al placebo. La conclusión de los autores fue: “los resultados no son compatibles con la hipótesis de que los efectos clínicos de la homeopatía son enteramente placebo.”[59]

En una nueva revisión de RCTs de homeopatía individualizada publicada en 2014 y que restringe el análisis a aquellas investigaciones de extremadamente buena calidad metodológica, la homeopatía continúa resultando superior al placebo.[60] Esto es de una importancia mayúscula, porque la mala calidad metodológica introduce incertidumbre en la confiabilidad de las conclusiones.

Sin embargo, en un metanálisis publicado también en The Lancet en 2005, se compararon 110 RCTs homeopáticos apareados con 110 RCTs de tratamientos convencionales para las mismas afecciones. Una primera, inesperada y llamativa observación de los autores, es que los RCTs homeopáticos resultaron ser de mejor calidad metodológica que sus pares convencionales y de eficacia terapéutica comparable. Pero, aplicando a posteriori una serie de filtros arbitrarios no predefinidos, una grave falla metodológica que invalida las conclusiones, los investigadores seleccionaron sólo 8 RCTs homeopáticos y los compararon con 6 RCTs convencionales, llegando a la conclusión de que “los efectos clínicos de la homeopatía son compatibles con efecto placebo.”[61] Una comparación cuestionable porque se trata de estudios para afecciones diferentes en lugar de iguales, alterando así el protocolo, la intención original de la investigación y atentando incluso contra el título de la publicación. Revisiones posteriores detectaron y señalaron hasta qué punto los investigadores seleccionaron de manera sesgada el material, ocultaron información crucial y manipularon la metodología para poder seleccionar arbitrariamente 8 publicaciones que les permitieran llegar a la conclusión de que la homeopatía es placebo.[62, 63, 64] Según afirma un investigador médico sueco, “para concluir que la homeopatía carece de efecto clínico, es necesario ignorar más del 90% de los ensayos clínicos disponibles”.[65]

Más recientemente, un reporte del National Health and Medical Research Council (NHMRC) del gobierno australiano, concluye que, después de “evaluar rigurosamente más de 1800 investigaciones homeopáticas, no encontraron evidencias confiables de que la homeopatía sea efectiva en ningún problema de salud particular.”[66] Lo llamativo es que este estudio utilizó una metodología nunca antes aplicada en las revisiones de este tipo, definida a posteriori de la obtención de los datos y basó finalmente sus conclusiones en sólo 5 investigaciones, después de descartar las 1795 restantes. Peor aún y según se descubrió después, el NHMRC encargó dos veces la misma investigación y ocultó sospechosamente  los resultados del primer informe.

En notable contraste con lo anterior, el llamado “informe suizo”, encargado por la Oficina de Salud Pública del gobierno federal ese país a investigadores alemanes y suizos, concluye: “En los estudios clínicos, teniendo en cuenta los criterios de validez interna y externa, la efectividad de la homeopatía puede ser vista como clínicamente evidente, y segura cuando es aplicada por profesionales certificados.” Los resultados de este informe y un referéndum llevado a cabo en 2009 llevaron al gobierno suizo a incluir la homeopatía en la seguridad social a partir de 2011.[67, 68, 69]

Además de la investigación clínica, en homeopatía también existe investigación científica básica o de laboratorio, en los campos de la física, la fisicoquímica y la biología. A quien le interese profundizar, dos números de la publicación británica Homeopathy, los de octubre de 2009 y enero de 2010, están íntegramente dedicados a los modelos biológicos utilizados en la investigación homeopática.[70, 71]

La Fundación Carstens mencionada más arriba, ofrece la base de datos HomBRex,[43] con 2.410 experimentos básicos indexados. Una revisión de estos experimentos mostró que el 90% tuvo por lo menos un resultado positivo a favor de la acción biológica de las diluciones homeopáticas.[72] Otra revisión encontró que 28 modelos experimentales habían sido replicados en 98 experimentos y que 70% de estos últimos tuvieron resultados comparables a la de los experimentos originales.[73] La replicación de los experimentos con obtención de resultados comparables es un requisito fundamental de la investigación científica, porque aumenta la confiabilidad de los descubrimientos.

Otros campos de investigación creciente en homeopatía son la veterinaria y la agronomía. La base de datos HomVetCR registra, a la fecha de este documento, 467 experimentos veterinarios.[43]

A quien le interese profundizar, en 2016 la Sociedad Científica por la Homeopatía (WissHom), de Alemania, publicó el documento Estado actual de la Investigación en Homeopatía.[74] Un dossier de 2017 de la Revista de Homeopatía, de la Asociación Paulista de Homeopatía (Brasil), se encuentra íntegramente dedicado al estado actual de la investigación científica. Puede consultarse en portugués [75] y en inglés.[76]

No deja de ser llamativo que del análisis del mismo conjunto de evidencias científicas se obtengan conclusiones opuestas y contradictorias. Pero, muchas veces, los investigadores que afirman que la homeopatía no funciona han dicho y escrito que no funciona porque no puede funcionar. Esta creencia es en realidad un prejuicio anticientífico que lleva a mirar la evidencia científica de manera sesgada, apelando a la noción de plausibilidad. Pero la plausibilidad no es un fenómeno real, sino una idea que está en la mente de las personas.[77]

En conclusión, la homeopatía es una disciplina con base científica, con evidencias a su favor en todos los niveles de la investigación médica.

6. Otras preguntas frecuentes

¿Qué piensan los médicos homeópatas de las vacunas?

Casi el 76% de los médicos homeópatas de hablas castellana y portuguesa está a favor de las vacunas.[78] Al igual que sus colegas, consideran que hay vacunas más necesarias, efectivas y seguras que otras. Este dato es de importancia decisiva en el contexto actual de los movimientos antivacunas, que erróneamente se atribuyen como vinculados a la homeopatía.

En toda vacuna se debe considerar la relación entre su potencial beneficio y su potencial daño. Esta ecuación cambia de una vacuna a otra y cambia también con el tiempo, con la incidencia de las enfermedades y su potencial gravedad, de un país a otro y con características de los pacientes como su edad, el riesgo de padecer la enfermedad que se quiere prevenir y el riesgo de sufrir complicaciones en caso de padecerla. Debido a todos estos factores, no es posible hacer afirmaciones generales y mucho menos, definitivas. Cuando el beneficio de una vacuna sobrepasa con creces el riesgo de su utilización, es natural inclinarse a su favor. Es un hecho incontrastable que varias enfermedades gravísimas han sido erradicadas o casi erradicadas, en gran medida gracias a las vacunaciones masivas. Ejemplos paradigmáticos son la viruela, la difteria, la poliomielitis, el tétanos y el sarampión. 

¿Qué pasa con la cirugía?

La cirugía es el tratamiento de elección en muchas enfermedades y problemas de salud. Aunque existen algunas situaciones en las que a pesar de que la cirugía sea el tratamiento convencional indicado, el tratamiento homeopático puede eventualmente resolver el problema. Ejemplos de esto son el tratamiento homeopático de las amigdalitis bacterianas a repetición [79] y las otitis a repetición del niño. El buen resultado terapéutico en esta última patología fue en su momento, el motivo más frecuente por el cual las familias francesas se volcaban al tratamiento homeopático, según una encuesta oficial hecha en ese país.[80] 

¿Con qué se confunde la homeopatía?

Muchas veces se vincula erróneamente la homeopatía con otras formas de terapéutica complementaria con las que en sentido estricto no tiene relación. Sin abrir juicio sobre ellas, la homeopatía debe diferenciarse de la acupuntura, el naturismo, la fitoterapia (tratamiento con plantas medicinales), el iridodiagnóstico (diagnóstico de enfermedades a través de la observación de alteraciones en el iris), la osteopatía, la quiropraxia, el ayurveda, la macrobiótica o la terapéutica con extractos florales. La medicina antroposófica mantiene con la homeopatía una vinculación lejana.

¿Sirve la homeopatía para bajar de peso?

En este tema conviene ser taxativo: el tratamiento homeopático no hace bajar de peso.

Engañosamente, en algunos ambientes y países, se pretende llamar tratamiento homeopático a la utilización de preparados farmacéuticos que contienen distintas combinaciones de anorexígenos (anfetaminas), sedantes, laxantes, diuréticos y hormonas. Esta es una práctica fraudulenta, ilegal y riesgosa. Con el mismo proceder, también se promocionan falsos tratamientos homeopáticos destinados a tratar enfermedades de diversa índole. Los medicamentos usados en estas prácticas se conforman de combinaciones diversas de fármacos convencionales y son fáciles de reconocer, ya que contienen una lista de sustancias químicas de nombres difícilmente legibles o en clave y son presentados en forma de comprimidos o en cápsulas.

¿Cuánto dura un tratamiento homeopático?

Esto depende de las características de la afección, de su gravedad y su antigüedad, de la vitalidad y capacidad de reacción del enfermo, de sus hábitos y condiciones de vida, de la coexistencia de otras enfermedades y de los tratamientos previos que este haya efectuado. La respuesta terapéutica suele ser mejor en niños y en pacientes vírgenes de tratamientos previos.[37]

Es importante el concepto de que el tratamiento no produce mejoría de los síntomas sólo mientras es administrado el medicamento, sino que desencadena una reacción curativa tanto más rápida y profunda cuanto mayor es la vitalidad del paciente y al revés, más lenta cuanto más tórpida, crónica, antigua y grave sea la enfermedad. En las afecciones agudas la respuesta favorable es observable en minutos u horas. En cambio, en las enfermedades crónicas la respuesta puede comenzar a observarse de manera gradual en días o semanas. La mencionada reacción curativa persiste habitualmente luego de la suspensión del tratamiento, a veces por largos períodos.[38]

¿Cuánto cuesta un tratamiento homeopático?

El precio de venta de los medicamentos homeopáticos es históricamente bajo, menor que el de sus “equivalentes” convencionales. En los países iberoamericanos, el costo mensual de tratamiento con un medicamento homeopático varía, en dólares norteamericanos, entre aproximadamente $3 en México, Chile y Colombia, $5 en la Argentina, $6 en Brasil, $7 en Perú y $10 en España. Los honorarios de los médicos homeópatas en su práctica privada no difieren de los del resto de sus colegas. Debe considerarse que el tiempo que el médico homeópata dedica a sus pacientes en la consulta suele ser mayor, probablemente el doble.[6]

Una investigación hecha en Francia y publicada recientemente demostró que, comparativamente, el costo global del tratamiento hecho por médicos homeópatas resultó 20% inferior al recomendado por médicos convencionales. Por costo global debe entenderse el gasto total en que incurren el sistema sanitario y los pacientes. Los investigadores concluyen: “El manejo de pacientes por médicos generalistas homeópatas podría ser menos costoso desde una perspectiva global y podría resultar de interés para la salud pública.”[81] 

¿Existen especialistas entre los homeópatas?

La homeopatía se aplica mejor a las grandes especialidades clínicas de la medicina, como son la clínica de adultos, la pediatría, la medicina de familia y la atención primaria. Pero debido a que la homeopatía es fundamentalmente una modalidad terapéutica, como tal puede ser utilizada en cualquier especialidad de la medicina y, de hecho, el número de especialistas que utilizan medicamentos homeopáticos es creciente.

Por otro lado, las características intrínsecas de la homeopatía, que permiten considerar al enfermo en su totalidad, terminan muchas veces llevando al médico que recurre regularmente a ella más allá de su especialidad. Es muy frecuente que los médicos homeópatas actúen como médicos de familia. 

7. La homeopatía en el mundo

Uso de la homeopatía en el mundo, de acuerdo con la OMS (2004)

La homeopatía se encuentra muy difundida en el mundo entero. De acuerdo con un documento de la OMS de 2004, es la forma de tratamiento no convencional más popular en los países con ingreso per cápita anual superior a los USD15.000.[82] En Europa, continente en el que la homeopatía alcanza la máxima popularidad, de acuerdo con un informe comisionado por el Parlamento Europeo, 3 de cada cuatro habitantes la conocen y un 29% la utilizan.[83]

En la Argentina, según una encuesta encargada por el diario Clarín, 93% de los encuestados la conocen, 40% la han utilizado alguna vez y 16% la usan regularmente.[84]

En Francia, el 36% de la población recurre regularmente a la homeopatía y el 44% de los profesionales de la salud la utiliza, incluyendo el 95% de los médicos generales, dermatólogos y pediatras.[85]

En España, un tercio de la población utiliza o ha utilizado la homeopatía y 82% de éstos afirman encontrarse satisfechos o muy satisfechos con los resultados obtenidos.[86]

En los Estados Unidos, de acuerdo a las estadísticas oficiales, 5 millones de adultos y 1 millón de niños utilizan homeopatía.[87, 88]

En la India, 100 millones de personas (10% de la población) dependen de la homeopatía como único recurso de atención médica. Hay 200.000 homeópatas registrados con formación universitaria de 6 años, aunque no son estrictamente médicos en el sentido occidental. Los hospitales públicos homeopáticos cuentan con un total de 11.000 camas.[89, 90, 91] Un ministerio del gobierno se ocupa directamente de las cuestiones vinculadas con la homeopatía.[92]

Ocho países incorporan la homeopatía en sus sistemas públicos de salud: Francia, la región de Toscana (Italia), Alemania, Suiza, India, Pakistán, Brasil y México.[93]

La homeopatía es especialidad de la medicina en Brasil (desde 1980), México, Colombia, Costa Rica y Ecuador. En la India los homeópatas son reconocidos como tales. En el Uruguay ha sido declarada acto médico por decreto del Poder Ejecutivo.

Los productos homeopáticos tienen estatus legal de medicamentos en la mayoría de los países del globo. La Argentina es en esto una excepción. En los Estados Unidos la elaboración y comercialización de los medicamentos homeopáticos se encuentra regulada por la Food and Drug Administration desde 1938.[94]

La homeopatía se utiliza en hospitales públicos. Destacan por su importancia el Royal London Hospital for Integrated Medicine (anteriormente llamado Royal London Homoeopathic Hospital), que en la actualidad brinda sólo consultas externas, y el Hospital Nacional Homeopático de la ciudad de México, además de la existencia de 11.000 camas en hospitales públicos homeopáticos en la India.

Los médicos homeópatas se nuclean en sociedades científicas y organizaciones profesionales de orden nacional e internacional, para la promoción de la investigación, la formación y la divulgación de la homeopatía.

Se enseña en muchas universidades del mundo. En la Argentina, las Facultades de Medicina de la Universidad Maimónides y de la Universidad Nacional de Rosario ofrecen enseñanza de homeopatía de posgrado para médicos.

Puede consultarse la situación legal de la homeopatía en la Comunidad Europea y en cada país europeo en particular en el sitio del European Committee for Homeopathy.[95]

8. Conclusiones

La homeopatía es una forma de tratamiento médico con más de 200 años de historia. Está basada en la experimentación de las sustancias medicinales en sujetos sanos, el fenómeno de la similitud, la utilización de pequeñas dosis y los principios de individualización y totalidad del caso clínico.

Permite un abordaje global del paciente y funciona activando los mecanismos de reparación y regulación. Es efectiva para el tratamiento de numerosas dolencias y mejorar el bienestar y la salud general del paciente. Es muy segura y bien tolerada en todas las edades de la vida y en todas las situaciones clínicas, cuando es utilizada por profesionales calificados. Es compatible con otras formas de tratamiento.

Se sustenta en una amplia y creciente evidencia científica, tanto básica como clínica, acreditada por miles de publicaciones en revistas científicas.

Su uso está extendido, es muy popular en casi todos los países del globo y cuenta con un elevado nivel de satisfacción de los pacientes. La utilizan unos 300 millones de personas en el mundo entero.

Los médicos que la ejercen tienden a integrarla con el tratamiento convencional y su incorporación permite una sustancial reducción de utilización de medicamentos convencionales y del costo de la atención médica.

La homeopatía se enseña en universidades y se encuentra integrada a los sistemas de salud de varios países.

9. Agradecimientos

Se agradecen la lectura crítica y los valiosos aportes y sugerencias de mejoras de este documento efectuados por los médicos homeópatas Silvia Waisse y Flávio Dantas, del Brasil; Gualberto Díaz Sáez, de España y Pedro B. Scala, de la Argentina, y a Támar Salazar, por sus agudas e inestimables observaciones estilísticas y gramaticales.

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7 pensamientos en “¿En qué consiste la homeopatía?

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