La incorporación de granos enteros en la dieta se asocia a una disminución de la mortalidad


Si bien el tema no es nuevo, una publicación de este año en el Journal of the American Medical Association (JAMA) vuelve a vincular la ingesta de granos enteros con una buena salud.[1] Un total de 74.341 enfermeras y 43.744 varones profesionales de la salud fueron seguidos durante 26 y 24 años respectivamente. La mortalidad en ambos grupos fue correlacionada con su consumo de granos enteros. Los resultados mostraron que comparando a quienes consumieron más granos enteros con quienes consumieron menos, se observó una disminución de la mortalidad total de 9% y una disminución de la mortalidad de causa cardiovascular de 15%. Los autores estiman que por cada porción diaria de 28 gr. de granos enteros se puede esperar una disminución de 5% en la mortalidad total y de 9% en la mortalidad por causa cardiovascular. Los resultados fueron similares cuando se evaluó el consumo de salvado. No se observó una vinculación entre el consumo de granos y la mortalidad por cáncer.

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